Por Francisco Javier García Carrero
Cronista Oficial de Arroyo de la Luz
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Cine Solano |

Cinema
Paradiso es una película italiana que estrenada en 1988 constituyó después de
su proyección, y a decir de todos los críticos, la “declaración de amor” más
importante que nunca se ha hecho al mundo del cine, o lo que es lo mismo, un
canto de pasión al séptimo arte. Un film con numerosos premios como fueron el
Especial del Jurado en Cannes e, incluso, el Óscar a la Mejor Película de Habla
no Inglesa, entre otros muchos que se otorgaron a sus protagonistas. También
destacaba una perfecta banda sonora que envuelve toda la cinta y a sus
maravillosos protagonistas.
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Calificación y precios |
Recordar
la historia del cine Solano en Arroyo de la Luz es rememorar la historia de la
localidad de prácticamente la centuria del XX y todo lo que llevamos del siglo
XXI. Pocas son las aportaciones novedosas que yo puedo referir después del
magnífico escrito que hace pocos meses nos legó nuestro amigo Máximo Salomón
Román. Si acaso una ampliación de algunas de las cuestiones puramente
históricas que su memoria prodigiosa había dejado inconclusas y otras que no
llegó a relatar. También he podido contar con el texto que pronunció José Luis
Solano cuando el cine recibió la Medalla de Oro de la localidad y, sobre todo,
la multitud de recuerdos que atesora Fernando González Solano en su casa de las
viñas, joyas que en sí mismas convierten ese espacio familiar en un auténtico
“museo del cine Solano”.
Independientemente de lo anterior, debemos también aclarar que este artículo se formaliza por sugerencia de la actual alcaldía de la localidad, institución que me avanzó hace meses la idea de llevar a cabo algún acto coincidente con el décimo aniversario de la municipalización de este edificio y que se remonta, por tanto, a febrero de 2008. Por ello me comprometí a que el artículo del presente mes para el blog de APyF estuviese dedicado al cine, y siguiendo la estela de aquella crónica que en su momento dedicamos al otro gran emblema del ocio arroyano, la discoteca Venus. Y, por último, manifestar que es tal la carga de emotividad que provoca en mí el cine, que lo emocional me hace perder en el relato el sentido de la objetividad que todo texto debe poseer.
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Entrada |
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Corral de Comedias (antiguo Teatro Viejo) |
Arroyo
del Puerco tuvo, por consiguiente, mucha más suerte adelantándose a Cáceres y
gracias a la labor de la familia Solano. Con sumo esfuerzo y, sobre todo, una
gran inversión económica para la época, en el año 1921, año de desastres
militares en Marruecos, y quizás para olvidar semejante tragedia, se pudo
inaugurar el conocido como “Teatro Viejo”. Un edificio que causó enorme asombro
en la población y que hoy se ha reconvertido en el magnífico “Corral de
Comedias”, un espacio para el teatro, la cultura, el entretenimiento y la
política, prácticamente las mismas facetas para las que vio la luz hace pronto
un siglo.
Las
primeras representaciones teatrales se alternaron con las proyecciones
cinematográficas que, obviamente, eran películas mudas. No obstante, para dar
mucha más verosimilitud a las escenas proyectadas, con un público ávido de
emociones fuertes o de risas sin descanso, se acompañaba el visionado con la
música de un piano que se mantuvo junto al escenario como una gran joya del
local hasta bien avanzada la década de los setenta.
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Cine de verano |
Fueron años de efervescencia política republicana. Años de democracia donde los mítines de las distintas agrupaciones políticas se convirtieron en algo asiduo para la localidad. La asistencia a aquellos actos siempre fue multitudinaria, y no había otro espacio en la villa capaz de albergar a esa ingente población. Por eso todos los partidos políticos alquilaban el cine Solano para lanzar sus proclamas electorales. Son muchos los mítines que el Teatro Viejo albergó y muchas las alocuciones que podríamos referir. No obstante, destacaremos por la inusitada expectación que generó, el mitin que organizó el PSOE de la localidad el día 8 de septiembre de 1935.
En
aquella jornada, y eso que no estaba previsto convocatoria electoral alguna de
forma inminente a nivel nacional, el PSOE arroyano, presidido entonces por
Ramón Díaz, logró llevar al acto político del Salón Solano a más de 1.000
personas. Fue tal el interés de los arroyanos por acudir al evento que el
partido se vio en la necesidad de cobrar 20 céntimos (de peseta) para poder
escuchar a los distintos oradores. Incluso algunos parroquianos se tuvieron que
quedar fuera. No pudieron escuchar, por consiguiente, los distintos mensajes
del dirigente municipal Eleuterio Rodríguez Sánchez, que fue el principal
orador local, ni de Felipe Granado o Trifón Gómez San José, este último
Diputado en Cortes en aquel instante.
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Compañía Manuel Vallejo. Feria septiembre de 1934 |
Pero
además de estos actos, al Teatro Viejo también llegaron actuaciones musicales
que siempre gozaron de enorme popularidad en la localidad. Con una afluencia
semejante al caso anterior se presentó en Arroyo del Puerco durante la feria de
septiembre de 1934 el espectáculo “Solemne
fiesta andaluza”. Un cuadro flamenco que capitaneaba el gran Manuel
Vallejo, un cantaor que no era otro que Manuel Jiménez Martínez, un sevillano
que había sido galardonado pocos años antes en Madrid con la prestigiosa II Llave de Oro del Cante, un premio
histórico dentro del mundo del flamenco que posteriormente recibieron cantaores
de la talla de Antonio Mairena, Camarón de la Isla o Fosforito. Aquel día los
arroyanos vibraron con fandangos, seguidillas y bulerías, espectáculos que ya
nunca se perderán en Arroyo, ya que eventos semejantes al de Manuel Vallejo han
continuado casi anualmente y hasta la actualidad. Incluso con la participación
de grandes artistas locales como Faustino Collado “El Torollo”, Alonso Pérez “Molina”
o Porfirio Martínez, generalmente acompañados a la guitarra por los hermanos
Gallardo.
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Porfirio Martínez y Pepe Gallardo |
Pasados
los terribles años de la Guerra Civil y los primeros del franquismo que
llenaron de luto a un buen número de familias arroyanas, el ocio del cine, ya
siempre sonoro, comenzó a evadir mentes o simplemente la cruda y cotidiana
realidad. Con las imágenes proyectadas nuestros paisanos se trasladaban a un
mundo ficticio, manipulador de las conciencias, pero sobre todo inalcanzable
para la mayoría de los espectadores. Las fiestas importantes de la población
eran los momentos elegidos por los dueños del cine para proyectar esas grandes
“superproducciones” que llenaron un Teatro Viejo que siempre se quedaba
pequeño.

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Cine antiguo |
Maquinaria OSSA |
Ambientador |
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Entrada |
Cuadros de anfiteatro |
Sillas de anfiteatro |
El
diseño arquitectónico del nuevo espacio fue también espectacular, el anfiteatro
“volaba” sobre una parte importante del patio de butacas, lo cual generaba
problemas y ventajas para según qué espectadores. Los problemas llegaban cuando
alguno de los jóvenes que estaban en la parte superior lanzaba cualquier tipo
de material, o diversas modalidades de líquidos, y que caían a los de abajo,
generándose el consiguiente alboroto. Las ventajas se encontraban en estas
últimas filas del patio de butacas, lugar “recogido” para las parejas que allí
se colocaban y que en muchas ocasiones nunca llegaron a enterarse de qué
película habían visto. También es cierto que tenían que estar muy atentos a los
acomodadores, que linterna en mano no dudaban en apuntar hacia la pareja en
actitud “poco decorosa” y expulsarlos de la sala sin mayores miramientos con el
consiguiente escándalo posterior en el pueblo. ¡¡¡¡Ayer echaron del cine a
fulanito y su novia!!!!
A
partir de aquel instante, el Viejo Teatro ya no proyectó películas de cine pero
sí realizaba otros actos como banquetes de boda. Son numerosas las parejas de
arroyanos que celebraron allí el correspondiente “convite”, evento que te
recuerdan un buen número de paisanos que se casaron a lo largo de la década de
los sesenta. También seguía como espacio elegido para la celebración de actos
lúdicos y culturales como fueron los homenajes populares tributados, por
ejemplo, a Pedro y Carlos Caba al ser nombrados Hijos Predilectos de la Villa o
el homenaje que se le dedicó al que fuera médico y Cronista Oficial de la
localidad Vicente Criado Valcárcel con motivo de su jubilación.
Tarzán |
El
“cine de invierno” fue un auténtico revulsivo para el séptimo arte en nuestra
localidad, y aunque también celebró eventos distintos, como actuaciones
musicales, este espacio quedó casi en exclusividad para la proyección de
películas. En invierno hubo pases los jueves, sábados, domingos y festivos.
Estos últimos con dos sesiones nocturnas. También durante estos meses de
intenso frío había una sesión infantil para los domingos y fiestas de guardar.
Las películas para los pequeños las veíamos con la adrenalina a flor de piel.
Era un cine “interactivo”, si la película era del oeste, y cabalgaba el Séptimo
de Caballería al toque de corneta, se producía un ruido ensordecedor en la
sala, se pateaba, se gritaba hasta que los pobres indios acababan derrotados.
Luego estaban las películas de Tarzán, otra vez la interactividad volvía a
relucir y con enorme fuerza. Después de que los “malos” hicieran de la suyas en
la jungla, Tarzán y su inseparable Chita lanzaba su característico grito y
todos nos poníamos a aplaudir hasta que el bien acababa con el mal. Inocencia
de infancia, imposible de olvidar y que ahora recordamos con enorme nostalgia.
En
verano no había los domingos cine infantil, pero se reforzaba con los martes
que también había proyección. El resto de los días eran iguales. El salón de
verano era bastante más incómodo que el de invierno. El patio de “butacas” era
de simples bancos metálicos, los que se utilizan para el actual cine de terror
en el castillo de los Herrera. La parte del anfiteatro, eran simples gradas de
cemento, incluso más incómodas pero habituales para los más jóvenes. No faltaba
el día de la típica tormenta veraniega que obligó en no pocos ocasiones a salir
corriendo para resguardarse de la lluvia y continuar el visionado en el cine de
invierno.
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Cine de verano |
Aunque
con cierto retraso, por el cine Solano pasaron todas las superproducciones
cinematográficas estrenadas en España. Algunas tuvieron tal éxito de público
que obligó a Germán Solano a proyectar un pase extra los lunes. La película,
como antes señalábamos se iniciaba con el correspondiente NODO, luego llegaban
los tráileres de los filmes a proyectar los días siguientes y posteriormente, y
antes de comenzar la película de la noche, la publicidad que generalmente era
local. Allí promocionaron sus productos Antonio Terrón, las distintas empresas
de Bañegil, José Terrón, la señora Mercedes y su establecimiento de fotografía,
Emiliano Terrón, Segundo Sánchez, Juan Rodríguez, Enrique Chaves o Rafael
Rodilla, entre otros. También algunas empresas de mayor calado como la Caja de
Ahorros de Cáceres cuando estaba en la calle Luis Chaves.
Como
no podía ser de otra forma, el argumento en las películas fue evolucionando con
el país, y la calificación moral de las mismas fue de la misma forma
transformándose. Por ello, de las películas con una fuerte carga moral y
completamente censuradas durante los primeros años, aptas para todos los
públicos en la mayor parte de las ocasiones, se pasó durante los años de la
Transición democrática (1976-1978) a películas que nunca antes se habían visto.
Ya era habitual encontrarse con calificaciones de “no apta para menores de 18
años”. La situación se puso difícil para los que teníamos 14 o 15 años y
queríamos entrar. Generalmente había que esperar a la segunda sesión de los
domingos, sacar entrada para el anfiteatro, esperar a que se iniciara la
proyección y rezar para que ese día el portero, el señor Lucio, te dejara
entrar. En alguna ocasión nos quedábamos algunos con la entrada en la mano
porque no había forma, las órdenes eran taxativas y no existía otra posibilidad
que tratar de revenderlas en taquilla para no perder el dinero invertido de la
misma.
Calificación |
Pero
cuando lograbas entrar iniciabas algo que rayaba en lo clandestino y eso
generaba adrenalina, otra vez, aunque por distintos motivos. Todavía recuerdo
con perfecta nitidez la primera vez que entré, junto con mi amigo Flori
(q.e.p.d), para ver una película calificada para mayores de 18 años, se
titulaba Manuela (del año 1976). No
me enteré absolutamente de nada y sería incapaz de contar ni siquiera
mínimamente su argumento, pero en la pantalla apareció sin censura alguna el
primer desnudo que los dos vimos en una actriz, era Carmen Platero. Fue el tema
de conversación durante muchos días con el resto de la pandilla.
Años
más tarde llegaron otras películas infinitamente más atrevidas y que estaban
calificadas con la S, “esta película por
su temática o contenido puede herir la sensibilidad del espectador”, rezaba
el cartel anunciador que lo único que provocaba era un interés mayor por ir a
verlas. Por entonces, década de los ochenta el control para entrar en las salas
se había relajado, y mucho, tan es así que en ocasiones los hermanos mayores y
a cargo de los más pequeños, todavía muy habitual en la localidad, no tuvieron
ningún problema para acceder a la sala y ver, por ejemplo, una espectacular “Afrodita” que provocó en ese niño
pequeño, hoy presidente de APyF, un recuerdo que nunca olvidó. Toda una
experiencia, y en absoluto religiosa.
A
finales de la década de los ochenta e inicio de los noventa, el cine como
referente cultural y de ocio siguiendo los parámetros anteriormente descritos
comenzaba a perder fuerza. La televisión, ya en la totalidad de los hogares
arroyanos, y sobre todo el aparato de vídeo, que permitía la reproducción de
las mismas películas que se proyectaban en los cines provocaron una disminución
de espectadores a las salas como nunca antes había ocurrido. El declive del
cine S que pareció que podía salvar la industria fue tan rápido como su auge.
La gente veía en sus casas cine tan fuerte o mucho más que el que se exhibía;
por otro lado, la televisión comenzó a programar desde 1985 el llamado “Cine de
Medianoche”, un espacio que permitió ver en la pequeña pantalla películas
míticas como “El último tango en París”, por ejemplo.
No
obstante, todavía el cine Solano se resistió a morir, utilizándose para algún
que otro acto multitudinario y completamente cultural. En el año 1986, por
ejemplo, se celebró en este espacio un Seminario que recordó el cincuenta
aniversario del inicio de la Guerra Civil española. La zona del ambigú se pobló
de cartelería de los contendientes en la guerra y en el escenario principal
escuchamos un grupo numeroso de universitarios locales y foráneos a un profesor
de la Universidad de Extremadura, Fernando Sánchez Marroyo, todo un lujo para
la localidad.
Pero
resultaba más que evidente que el negocio comenzó a perder empuje, los dueños
se habían hecho mayores, la juventud optaba por otros entretenimientos y el
cine Solano, para desgracia de muchos echó el cierre definitivo en la década de
los noventa. Una bajada de la “persiana” que luego, gracias a la labor del
consistorio municipal y de la Junta de Extremadura, no fue irreversible para
todos los que hemos disfrutado del cine, de sus sueños e ilusiones en sus distintas
etapas, niñez, adolescencia y juventud.
Efectivamente,
el Ayuntamiento que presidía Santos Jorna decidió con gran criterio “salvar” lo
que había sido una de las grandes joyas de nuestra localidad. El inmueble fue
adquirido en el año 2003 a la familia Solano por una cifra de algo más de
540.000 euros. Posteriormente, hubo que hacer una rehabilitación en profundidad
de todo el complejo. Para ello se contó con la colaboración de la Junta de
Extremadura que tuvo que invertir otros 3 millones de euros adicionales para
lograr el inmueble del que ahora disfruta toda la población. El acto de
inauguración del Cine-Teatro Municipal tuvo lugar el día 21 de febrero de 2008.
Además de su alcalde aquel día se contó con la presencia de la consejera de
Cultura y Turismo Leonor Flores, entre otras autoridades.
El
actual cine-teatro municipal, con una capacidad para unas 600 personas, además
de formar parte de la Red de Teatros de Extremadura, ofrece algo único en la
región, un cine de verano y un magnífico Corral de Comedias. Por ello, las
representaciones teatrales, conciertos, actividades políticas, homenajes y
otros actos culturales esperemos que estén siempre garantizados y sean en la
medida de lo posible multitudinarios. El último ejemplo lo tenemos en la
presentación del video que APyF realiza anualmente y que montado por la
periodista Loli Higuero fue un nuevo aldabonazo de reafirmación de todo lo que
tiene que ver con lo cinematográfico. Que la Luz de Arroyo siga iluminando
nuestro cine.
Muchas gracias a esta ventana al mundo que tenemos con APyF. Sin vosotros esta "historia" sería imposible de narrar. Ya te dije el otro día, y al hilo de un comentario de otro arroyano, que si hoy dejase de existir esta Asociación, Dios nos libre, habría que volver a fundarla. Por eso, y en atención al texto de este mes de febrero, que es el mes del amor, mis deseos hacia el administrador de esta página es que Afrodita, que bien conoces, siga guiando tus pasos por este ciberespacio.
ResponderEliminarUn abrazo a todos los lectores.
Francisco Javier García Carrero
jajaja!! Mi hermana y mi cuñado fueron egoístas. En vez de sacrificarse por mí y no entrar en el cine, allá que fueron, guiados por la Diosa del Amor, importándoles un bledo lo que un pobre niño inocente podía ver en esa pantalla. Menos mal que lo único que causó esa película en mí, fueron risas... Gracias por esa descripción tan fantástica de estas historias. Manuela debió ser más y mejor, por eso no te acuerdas y yo sí, jajaja...
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