jueves, 2 de marzo de 2017

02. EL CRONISTA: "ARROYO EN TIEMPOS DEL CÓLERA"

Por Francisco Javier García Carrero
           Cronista Oficial de Arroyo de la Luz

No son pocos los historiadores que consideran a la centuria del XIX como el siglo del cólera. Y no les falta razón en esta afirmación ya que esta lacra endémica en algunos países de Asia fue desde 1830 una enfermedad universal debida generalmente a unos transportes más rápidos, al incremento del comercio internacional y a las constantes migraciones transoceánicas. A pesar de ello, no fueron estas las causas por las que llegó esta pandemia a nuestra región, sino más bien propiciado por su carácter de tierra fronteriza.

En Extremadura tenemos detectados varios sucesos en los que el conocido como “cólera morbo asiático” dejó su rastro de enfermedad catastrófica. Hubo cólera en 1833, 1853-1856, 1865, 1885 y 1890. Episodios dramáticos e intermitentes ligados sobre todo a la estación estival que provocaron una intensa crisis social en todos los pueblos que se vieron afectados. La llegada del cólera ocasionaba una paralización total de la vida cotidiana. Era una auténtica tragedia familiar ya que en no pocas ocasiones afectó a todos sus miembros. En la que discurrió, por ejemplo, entre 1853 y 1856 se vieron damnificados unos 34.000 extremeños de los que fenecieron 9.426, muchos de ellos, como veremos, habían nacido en Arroyo del Puerco.

Las noticias sobre una grave enfermedad que provocaba “diarrea acuosa profusa con vómitos de líquidos blancuzco con deshidratación severa de desarrollo muy rápido, color azulado, frío intenso y calambres”, que era completamente diferente a otras patologías diarreicas, y que podía matar a un adulto en pocas horas, se conocieron por primera vez en Arroyo del Puerco en marzo de 1833. Concretamente el día 10 de marzo la Junta Superior de Sanidad del Ayuntamiento arroyano informó a la población a través de un bando que existía una “grave enfermedad que iba haciendo grandes progresos en el vecino reino de Portugal” por lo que resultaba imprescindible acometer una serie de medidas con la finalidad de evitar el contagio de la localidad. Por ello desde ese mismo instante se prohibió, por ejemplo, la “entrada en el pueblo a cualquier persona que hubiese estado en el foco del contagio”.

En junio de ese mismo año, el cólera seguía avanzando por la península ya que se habían detectado numerosos casos en la limítrofe provincia del Alentejo portugués. En ese mes la Junta de Sanidad volvía a recomendar unas “medidas más restrictivas de libre circulación de personas y que las puertas de los pueblos estuviesen todas cerradas salvo las imprescindibles”. A la vez se instaba a los vecinos “bajo pena de fuertes multas” la prohibición de tirar animales muertos a la vía pública y ensuciar las calles con cualquier tipo de inmundicia, situación muy habitual en la época, y que se creía que pudiera estar en relación directa con la grave enfermedad.

A pesar que medidas similares a las comentadas fueron puestas en prácticas por otros pueblos y ciudades extremeñas, la enfermedad siguió avanzando por la región ya que Olivenza tuvo sus primeros casos en los primeros días de septiembre, y el día 21 de ese mes ya se sabía infectada la misma capital de Badajoz. A partir de ese mismo instante la localidad comenzó a implorar a la Virgen de la Luz para que les “librara del mal que azotaba a la provincia”. Independientemente de los rezos a la Patrona, la Junta Sanitaria del Ayuntamiento prohibió desde el 18 de septiembre, una vez concluida la feria anual, la prohibición de entrada en el pueblo a toda persona que viniese desde Badajoz, “aunque trajese carta de sanidad”. El pánico en octubre de 1833 ya fue absoluto porque se encontraba invadida de cólera el cercano pueblo de Alcántara. En ese momento la Junta ordenó que se reduzcan al mínimo las puertas de entrada a la villa y que se levantaran “las tapias que cerraban el pueblo”.

Fueron todas ellas reacciones lógicas de un miedo atroz en una población a la que llegaron noticias de un avance impredecible de la enfermedad, de la gravedad de la misma, y especialmente de la aparatosidad de su cuadro clínico. A ello se sumó una ausencia total de medidas terapéuticas eficaces que provocaron momentos de terror desmesurados que también se hicieron en muchos casos endémicos, incluso más que la propia enfermedad a combatir.

Lo más significativo del brote colérico de 1833 fue que gracias a todas las medias adoptadas, el pueblo salió indemne desde el punto de vista demográfico. Arroyo del Puerco no tuvo que lamentar pérdida alguna a causa de la enfermedad.

No sucedió lo mismo, como podremos comprobar, con el segundo gran brote colérico que penetró en la península en noviembre de 1853 y que se extendió hasta marzo de 1856. Es decir, coincidente históricamente con el conocido como Bienio Progresista del reinado de Isabel II (1854-1856). Las primeras noticas que llegaron a Arroyo del nuevo brote epidémico están fechadas en enero de 1854. En ese instante las autoridades provinciales ya advirtieron a los regidores arroyanos que se tomaran todas las medidas oportunas “para prevenirse de los efectos del cólera morbo asiático”. De manera urgente el Ayuntamiento con su alcalde, Diego Solana Cambero, ordenó constituir una nueva Junta Local de Sanidad que estaría integrada por los dos médicos de la villa y cuya función sería similar al del anterior brote de 1833, aunque los resultados finales por desgracia para nuestros paisanos serán muy diferentes.
Triunfo del Cólera (Biblioteca Nacional)

Las medidas preventivas fueron muy similares y, al igual que en la situación precedente, se fueron endureciendo conforme se conocían episodios coléricos más próximos a la población. Tan es así que en el mes de septiembre de 1854, pasada la revolución que cambió el Gobierno moderado por el progresista, y la consiguiente modificación en la alcaldía, ahora el elegido fue Pedro González del Toro, se obligó a poner guardias de vecinos, la llamada Milicia Nacional, en todas las entradas de la población para que no se dejara pasar a “persona alguna que no venga garantizada de documentos competentes de sanidad”.

La otra gran medida que se barajó fue la suspensión de la feria anual de septiembre, evento que se había celebrado en la villa de manera ininterrumpida desde 1818. Se argumentaba, no sin razón, que no era recomendable la llegada masiva de personas provenientes de otras poblaciones que hubieran podido estar en contacto con algún foco epidémico. También, previendo lo que pudiera suceder se señaló como lazareto a la ermita y la casa de la Virgen de la Luz, espacio al que serían enviados de manera obligatoria y contundentemente a todos los vecinos que estuvieran infectados.

De manera incomprensible la feria no se suspendió, lo único que primó fueron intereses meramente económicos, argumentándose de manera peregrina que fue el gobernador civil el que no anunció su suspensión en el Boletín Oficial de la Provincia. Además, se afirmó, mintiendo de manera descarada a los 5.000 vecinos, que “las noticias respecto a la epidemia eran más favorables”. La realidad fue que la situación empeoró en pocos días y varios arroyanos contrajeron la enfermedad siendo trasladados de manera imperativa hasta el lazareto. Allí tuvieron escasos cuidados, por no decir ninguno, y además, estuvieron vigilados por hombres armados para impedir su salida de aquel recinto.

Que la enfermedad había penetrado en la villa resultó una evidencia para todos. Muy pronto el pueblo comenzó a contabilizar fallecidos por el cólera. Tan es así que si en el mes de agosto, cuando todavía no había ningún infectado, la población contabilizó 3 fallecimientos, el mes de septiembre dobló la cifra de óbitos, octubre elevó los muertos hasta los 18 fallecimientos y noviembre contabilizó 24, el número más alto de todo el año 1854.
Castillo-Cementerio (Cedida)

La cifra tan alta de fallecidos y de manera tan continuada provocó que definitivamente el castillo de los Herrera, y a pesar de las reticencias que el pueblo siempre manifestó para ser enterrados en este espacio, se convirtiera en el cementerio definitivo de la localidad hasta los últimos años del siglo XIX. De esta forma, los alrededores de las ermitas y el atrio de la iglesia se abandonaron definitivamente como espacios de enterramientos, al igual que ya había sucedido unos años antes en el interior del templo de la Asunción.

Pero si el brote de 1854 fue terrible para Arroyo, no tiene parangón con lo que sucederá en el verano de 1855. Las medidas de la Junta de Sanidad referidas a la limpieza y aseo de calles, además del control de las puertas de entrada, ya no resultaban efectivas. Numerosos vecinos habían contraído la enfermedad y ya poco podía hacerse. Incluso la villa se encontró con un problema adicional, estaba sin enterrador desde mediados de julio de 1855, una situación habitual en todos los pueblos infectados. El bando del Ayuntamiento llegó a afirmar que encontrar sepulturero era “una de las más interesantes y perentorias necesidades del pueblo”. No obstante, a mediados de agosto la alcaldía por 200 reales anuales, una cantidad nada desdeñable para la época, logró contratar un enterrador. El pueblo estaba preparado para lo que le llegaba, la epidemia colérica se cebó con los arroyanos como con pocos pueblos de la provincia cacereña.
Efectivamente, la cifra de difuntos comenzó a ser algo más que cotidiano. Si julio de 1855 registró 7 fallecidos, en agosto ya fueron 13, y en septiembre se llegó hasta los 116 muertos. Todavía octubre registró otros 24 cadáveres, entre los que se encontró el propio alcalde Pedro González del Toro que fue sustituido de manera urgente por Joaquín Ojalvo Fernández. El mes de noviembre contabilizó 5 difuntos más y una última subida en diciembre con 10 fallecimientos adicionales, momento en que se dio por concluida la fase álgida de la enfermedad. 
Esas cifras provocaron por un lado que el enterrador no tuviera tiempo material para inhumar los cuerpos en el castillo, y por otro, el Ayuntamiento, por imposición del Gobierno Civil, prohibió llevar los cadáveres a ningún templo de la localidad ni siquiera para celebrar ceremonias religiosas. Todos los fallecimientos se registraron de la siguiente forma, “no recibió el viático por no permitirlo la enfermedad. Se le enterró enseguida por mandato judicial”.
Concluida la epidemia, el pueblo quedó muy tocado en todos los aspectos. No hubo familia que contabilizara al menos un allegado difunto, la cifra de muertos en los dos años había superado los 200, el 20% de todos los fallecimientos de la provincia, a los que hubo que sumar otras 26 familias que quedaron “reducidas a la clase de pobres y 81 orfandades pobres”, diría el escrito oficial del Ayuntamiento enviado al Gobierno Civil con la finalidad de solicitar una ayuda económica urgente.
Muy pronto llegaron las auxilios económicos, el Gobierno de Isabel II envió 88.000 reales para repartir entre las 51 localidades afectadas de la provincia, la Diputación Provincial envió 2.500 reales más, y la Junta Provincial de Beneficencia otros 1.500, en estos dos últimos casos cifras en exclusiva para nuestra localidad.
Vacuna contra el cólera (Biblioteca Nacional)

Para concluir, señalaremos que la epidemia de cólera sirvió para que la clase médica recibiera el empuje definitivo para lograr un espacio social preeminente como hasta ese momento nunca había tenido. La importancia que se otorgó a los médicos a partir de esta enfermedad se evidencia en dos decisiones perfectamente constatables, por una lado se produjo la inhabilitación de los médicos que no hubieran prestado auxilio conveniente a los enfermos y, por otro, al establecimiento de recompensas tanto económicas como de prestigio social dentro de la comunidad rural, ocupando un espacio que hasta entonces habían tenido los párrocos en exclusividad. El prestigio del maestro, por otro lado, todavía tardó en llegar, aunque eso es ya otra historia.     




            FALLECIMIENTOS TOTALES EN ARROYO. TIEMPOS DE CÓLERA

1853
1854
1855
ENERO
6
2
3
FEBRERO
4
4
4
MARZO
8
4
4
ABRIL
4
4
8
MAYO
7
4
3
JUNIO
10
3
5
JULIO
8
7
7
AGOSTO
6
3
13
SEPTIEMBRE
5
6
116
OCTUBRE
3
18
24
NOVIEMBRE
8
24
5
DICIEMBRE
5
6
10
TOTAL
74
85
202
Fuente: Archivo Diocesano de Cáceres. Libro de Difuntos.

domingo, 26 de febrero de 2017

YA VIENEN LOS CARNAVALES, la venta de las mujeres...

Por el Cronista de la Villa
Francisco Javier García Carrero

Una de las fiestas más celebradas a lo largo de la historia de nuestra localidad fue la fiesta del carnaval con sus inolvidables corros. Muchos han sido nuestros escritores que a lo largo de los años han descrito su particularidad, Pedro Caba, Juan Luis Cordero o Juan Ramos Aparicio, entre otros. No obstante, hoy quiero "regalaros" un escrito de otro de esos arroyanos escasamente valorado, poco conocido y que debemos entre todos recuperar para la historia de nuestro pueblo. Su "fina pluma", como podéis apreciar en esta descripción magnífica, así lo atestigua. Su nombre es RAMIRO GUTIÉRREZ SUITINO, aunque él muchas veces firmaba como EREGE. Además su escrito viene con una fotografía, aunque de poca calidad, de los corros del año 1946. Que lo disfrutéis.



lunes, 13 de febrero de 2017

PROGRAMA DE CARNAVAL 2017


EL AYUNTAMIENTO DE ARROYO DE LA LUZ, FACILITA A TRAVÉS DE LOS DISPOSITIVOS DIGITALES EL PROGRAMA DE CARNAVAL 2017


En el mismo encontrará novedades con respecto a otros años: la convocatoria del I Concurso de Murgas,  adelanto de horario en la Concentración de Comparsas del Sábado, que será  a las 21:00 horas, modificación en el horario de las Comparsas Infantiles del domingo, que salen por la mañana  a las 12:00 horas. Se mantiene el Baile Infantil por la tarde.  También como novedad un Baile de Carnaval, este año con la temática de Horteralia, el domingo por la tarde a partir de las 20:30 horas y el lunes el I Carnavanimal para mascotas.
Gran parte de estas novedades son fruto de la colaboración de la población en la reunión de programación en la que estaban invitadas Asociaciones y Peñas de la localidad.
La inscripción para participar en las Comparsas, Entierros de Sardina y también en el Concurso de Murgas, se encuentra abierta. Pueden hacerlo personándose en la Universidad Popular o a través del número de teléfono: 927270030. El día del sorteo para el orden de salida de las Comparsas, aparece en el programa. Será el jueves 23 .
 
[Fuente:Ayuntamiento de Arroyo de la Luz]





martes, 7 de febrero de 2017

XIV FIESTA GASTRONÓMICA COLES CON BUCHE

LA FIESTA DE LAS COLES CON BUCHE CUMPLE 14 AÑOS
EL DOMINGO 19 SE CELEBRA EN ARROYO LA FIESTA GASTRONÓMICA  “LAS COLES CON BUCHE”

La fiesta gastronómica de “Las coles con buche”,  celebra su décimo cuarta edición, 14 años ininterrumpidos de una de las ya más consolidadas fiestas gastronómicas de Extremadura. El Ayuntamiento de Arroyo de la Luz ha organizado la Celebración de la Décimo Cuarta Fiesta Gastronómica de las Coles con Buche para el domingo 19 de febrero de 2017, animados por la buena acogida que ha tenido en los 13 años anteriores tanto entre la población del municipio como en las personas que desde otras localidades se suman al evento, muchas de ellas venidas de fuera de la región. Los ingredientes de las coles proceden de productos arroyanos, tanto las coles sembradas en las huertas arroyanas como los productos derivados del cerdo.
El Ayuntamiento espera este año al igual que año anteriores unos 1100 comensales, para disfrutar de lo que según la alcaldesa de Arroyo de la Luz María Isabel Molano, se ha convertido en uno de los platos referentes de la gastronomía tradicional extremeña “ Las coles con buche”, según la alcaldesa arroyana en estos días cientos de personas acuden a Arroyo de la Luz, a degustar el plato en los diferentes restaurantes de la localidad, es un plato cocinado y comido en la mayoría de los hogares arroyanos, las calles arroyanas huelen a coles con buche en estos días, y son también numerosas personas de Extremadura y emigrantes los que se lo llevan a sus respectivos hogares fuera del pueblo. Se ha convertido en una bandera referente de la cultura tradicional gastronómica de Arroyo de la Luz y de Extremadura, asegura Isabel Molano.
El Ayuntamiento ha querido convertir lo que ha sido siempre una tradición privada, en una fiesta también publica, con la degustación publica de las mismas, no se trata de un gasto extra en los momentos de austeridad que vivimos, puesto que lo que se invierte por el ayuntamiento prácticamente se recauda del precio del plato, en total serán 1300 kilos de coles procedentes de la huertas arroyanas, 200 kilos de buche, 80 kilos de chorizo, 90 kilos de piespiernos, 50 kilos de oreja, 90 kilos de morcilla bofera y 75 kilos de tocino.
La bandeja que se servirá a los comensales llevará dos platos uno de coles y otros de carne con todos los elementos mencionados, pan, bebida y postre, todo ello por el precio de 6 euros.
Comenzará a las 13,30 horas en el espacio denominado Territorio Joven, en el centro de la localidad Arroyana.
“Con la fiesta ayudamos a particulares y empresas arroyanas, fomentamos el turismo gastronómico local, y servimos un plato a cientos de personas que de otra forma no tendrían posibilidad de degustarlo en estas fechas”.
TODO UN FIN DE SEMANA DEDICADO A LAS COLES CON BUCHE
La celebración este año de la fiesta gastronómica de las coles con buche comenzará el sábado día 18 de Febrero con la apertura de la III exposición fotográfica “ Las coles arroyana y la matanza tradicional arroyana” y con la proyección del audiovisual sobre una matanza arroyana y las huertas de la localidad en el corral de comedias, ese mismo día y a la misma hora se desarrollará un taller de manualidades relacionadas con el plato típico como protagonista; igualmente en el mismo corral de comedias  un taller de cocina en vivo show cooking, consistente en la elaboración de las coles con buche a cargo de Antonio Granero cocinero reconocido del programa de Canal Extremadura “En su punto con Granero”.
El cine gastronómico también tendrá su espacio en esta edición de las coles con buche, con la proyección de la película “Ratatouille” en el cine municipal a partir de las 20 horas, con entrada gratuita para todos los asistentes.
El domingo 19 será el día grande de las Coles con buche comenzará la mañana a las 11,00 horas con una visita guiada a la que se puede apuntar todo el que lo desee, que enseñara toda la ribera de huertas de Arroyo donde se siembran y recogen las coles arroyanas, saldrá a la hora referida desde el Convento de San Francisco (C/ Convento). Se visitará igualmente el Convento, el Castillo y la Iglesia de la Asunción con su extraordinario retablo de Luis de Morales.
A las 13,30 horas comenzará la Degustación de las Coles con Buche en el espacio denominado territorio joven, en el centro de la localidad arroyana.
El último acto de este año será el ya tradicional Baile de las coles con buche, que tendrá lugar en el corral de comedias a partir de las 16 horas y en donde se sortearan 3 cestas con productos para la elaboración de las coles con buche.

El cante flamenco también estará presente con el XIV festival flamenco de las coles con buche,  organizado por la peña flamenca “El Clavillo” en esta edición  estarán presentes Al cante: Jesús Méndez y a la guitarra Isaac Moreno. El sábado 18 de febrero a las 21 horas en el restaurante “Maypa”.

[Fuente:Ayuntamiento de Arroyo de la Luz]





jueves, 2 de febrero de 2017

01. EL CRONISTA: "JOSÉ JORQUERA, UN IMAGINERO REPUBLICANO EN ARROYO"

Por Francisco Javier García Carrero
           Cronista Oficial de Arroyo de la Luz

Pocos son los arroyanos que han oído hablar de José Jorquera Mendieta, a pesar de estar viviendo y trabajando en Arroyo, especialmente para la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y la ermita de la Virgen de la Luz, durante más de una década, y ser un afamado imaginero en la Extremadura de posguerra. Si este aspecto es desconocido para la mayoría, a pesar de las obras espirituales que nos legó y a las que se reza de manera asidua, muchos menos son los que conocerán que José Jorquera fue un oficial del Ejercito de la República, derrotado, encarcelado, y que con sus obras de marcado carácter religioso, una vez libre, supo redimir y reeducar un pasado peligroso para las nuevas autoridades del régimen franquista.
José Jorquera Mendieta nació en Cazorla (Jaén) el 30 de julio de 1908. Era hijo de Pedro Jorquera Ruiz y de Adelaida Mendieta Amador. Su padre carpintero de profesión le inició en el arte de la madera. Tuvo que observar condiciones en su vástago porque no tardó en enviarlo a estudiar imaginería y talla a la ciudad de Granada. El inicio de la rebelión militar de julio de 1936 le truncó, como a tantos jóvenes españoles, todas las expectativas vitales que tenía programadas. Jaén quedó en manos de la República y consiguientemente Jorquera tuvo que incorporarse al Ejército donde alcanzó en marzo de 1938 el grado de sargento y posteriormente el de teniente de la 20 Brigada Mixta 80 Batallón, tropas republicanas que operaban en el llamado Frente de Extremadura.
Estando destacada su unidad en el pueblo de Campanario (Badajoz), conoció a una joven de la localidad, Andrea Calderón Rodríguez con la que inició un noviazgo que acabó en un matrimonio civil. Celebración perfectamente legal en el momento de su realización aunque muy pronto invalidado jurídicamente por las nuevas autoridades franquistas y que unos años más tarde, como tantos otros que se habían celebrado durante el periodo republicano, tuvo que ser renovado cristianamente para que fuese plenamente legítimo.
En el verano de 1938 se produjo la gran ofensiva del ejército sublevado con la finalidad de ocupar toda la región extremeña. El cierre de la llamada “Bolsa de la Serena” provocó que Jorquera fuera uno de los miles de prisioneros de aquella operación militar. En un primer momento, junto a su unidad y el resto del ejército republicano derrotado fue enviado hasta el campo de concentración de Castuera (Badajoz). Allí permaneció en condiciones infrahumanas hasta el día 18 de septiembre de 1939 en que fue trasladado a la prisión de Santo Domingo en Mérida para más tarde ser enviado a la cárcel de Jaén, establecimiento donde quedó preso de manera definitiva hasta que fue juzgado en noviembre de 1943. El consejo de guerra le acusó del delito de “rebelión militar”, los jueces lo encontraron culpable del mismo por lo que fue condenado a 20 años de prisión. La intervención del párroco de Campanario, Jesús Aponte Ponce, consigue que el 28 de febrero de 1944 Jorquera logré la libertad condicional y un destierro de su provincia de nacimiento con la obligación, además, de presentarse cada diez días ante el cuartel de la Guardia Civil de su domicilio.
José Jorquera regresó a Campanario donde fijó su residencia y trabajó un tiempo corto en una carpintería como contratado. Muy pronto montó su propio taller al que se incorporó Pedro, su hermano menor, como fiel ayudante y colaborador de toda su obra. José Jorquera tuvo tres hijos, dos varones, Antonio y José Pedro, que nacieron en Campanario, y una hija, Adela, originaria de Arroyo de la Luz, ya que nació cuando los hermanos Jorquera habían trasladado su taller hasta nuestra localidad.
 Muy pronto, en 1945, se puso al servicio de la iglesia de don Jesús Aponte en Campanario. Allí realizó retablos, púlpitos, una balaustrada comulgatorio y un dosel para la imagen de Nuestra Señora de la Asunción acompañada de una pareja de ángeles en escayola de tamaño natural, entre otras muchas obras. Varios artículos periodísticos elogiando su trabajo le animaron a presentarse en 1947 a un concurso de artesanía donde obtuvo un meritorio accésit. En enero de 1949 su fama ya había saltado los límites locales llegándole encargos de trabajos religiosos desde otras localidades como Villagonzalo (Badajoz).

En el verano de ese mismo año junto a su hermano Pedro y todo su taller arribó hasta Arroyo de la Luz, localidad donde echará raíces y donde su fama como imaginero creció exponencialmente durante más de una década. El primer encargo que recibió en Arroyo fue la realización de un retablo de “estilo barroco” para la capilla del Baptisterio de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Un altar de 6´80 metros de alto por 4´5 de ancho. Con una mesa de 2´40 de largo y sesenta centímetros de fondo. Sobre la mesa tenía que ir el Sagrario que debería ser totalmente dorado. Debía tener también hornacinas para tres imágenes de 1´30 de altas. Un trabajo por el que recibió 20.000 pesetas que fueron abonadas a la entrega de la obra.

Retablo barroco de la Iglesia de la Asunción
A pesar que el trabajo dejó muy satisfecho a Vicente Castro Barrio, cura párroco de la Asunción, “el retablo ha sido ejecutado a la completa satisfacción de la parroquia y a la de cuantos la han examinado detenidamente, siendo nobles las tallas que le adornan”, la obra fue desmontada durante la gran restauración que tuvo lugar en la iglesia a finales de la década de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado por lo que únicamente nos queda de este retablo una fotografía antigua. 



Cristo amarrado a la columna

Don Vicente Castro, muy contento y conforme con la obra anterior volvió a contratar los trabajos del taller de Jorquera. En este caso se trataba de restaurar, dado su penoso estado, varias de las imágenes de la parroquia y que son las que actualmente se veneran en las procesiones de cada Semana Santa. Concretamente Jorquera tuvo que trabajar en Nuestra Señora de los Dolores, a la que puso unas manos nuevas y restauró todo el rostro; Cristo amarrado a la columna, al que colocó manos y pies completamente nuevos; el Cristo de la Misericordia y el Cristo yacente, a los que puso medias manos y la parte de los pies que les faltaban. Concluida esta restauración en febrero de 1950 diría el párroco que “han quedado tan perfectamente realizados que en algún caso han superado con creces la obra primitiva”. 

Cristo yacente
Vía Crucis
La fama del artista y su taller siguió creciendo. Tan es así que en mayo de 1950 fue contratado para que realizara una serie de ajustes en el retablo de la Purísima Concepción en Malpartida de Cáceres, por el que obtuvo 3.000 pesetas. Un año después volvió a trabajar en nuestra villa. Entonces fue el mayordomo de la ermita de la Virgen de la Luz, Manuel Montero Rodríguez, el que encargó una de sus obras más logradas, el Vía Crucis que aún se encuentra en el santuario. Un trabajo que le reportó 7.000 pesetas, en el que intervino como ayudante su hermano Pedro y que fue elogiado por Montero en estos términos, “Jorquera Mendieta ha cumplido a maravilla el encargo que por el Sr. Mayordomo le confiara por tratarse de una labor de verdadero artista que interpreta y mejora de modo insuperable los modelos elegidos para tales fines, presentando una obra que enaltece a su autor y que es digna de figurar entre estos santuarios de devoción mariana y del arte cristiano”.

Vía Crucis del Santuario de la Luz
A partir de ese instante, su trabajo comenzó a expandirse de manera importante. El mismo año 1951 el párroco de Aliseda le contrató como restaurador en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y en la reparación de imágenes del Sagrado Corazón, la Purísima y la Virgen del Campo. Un año después lo tenemos trabajando en Zarza la Mayor donde el párroco de aquel pueblo y el alcalde le contrataron para restaurar la Virgen del Sequero, patrona de este pueblo. De 1952 son también sus trabajos en Brozas para la colocación de dos repisas de retablos y un año después tuvo un encargo de la parroquia de Montánchez para que realizara una talla de Santo Domingo de Guzmán, a la vez que también estaba trabajando para la parroquia de Salorino.
En 1954, su antiguo benefactor, Jesús Aponte, volvió a requerirle sus servicios desde Campanario. En esta ocasión trabajó en dos nuevos retablos “gemelos de estilo barroco dorado” para las imágenes de la Virgen de los Dolores y la Virgen Milagrosa. Trabajos que, como recoge la certificación fueron realizados en su taller de Arroyo de la Luz. En 1955 estuvo trabajando para la parroquia de Membrío y un año más tarde le fueron encargadas unas andas para el patrón de San Vicente de Alcántara a la vez que fue contratado por el ecónomo de la parroquia de San Andrés de Guijo de Granadilla para que realizara un retablo en madera por el que cobró 9.000 pesetas.
En 1957 está fechado su último gran trabajo antes de su traslado con toda su familia a Avilés (Asturias). Ese año y con motivo del nuevo manto que iba a estrenar la Virgen de la Luz, confeccionó por encargo del mayordomo Florencio Bernal Gil, unas andas doradas por las que cobró 28.000 pesetas.
Como tantos otros arroyanos y a pesar que el trabajo no le faltaba, José Jorquera Mendieta en compañía de su familia marchó a Avilés, ciudad en la que ya se encontraba su hermano Pedro que había iniciado noviazgo y contraído matrimonio con la arroyana Adoración León Clemente, hija de uno de los concejales socialistas durante los meses del Frente Popular y sobrina del “topo” Juan Pedro León.
José Jorquera estuvo trabajando en una fábrica de muebles de Avilés hasta su jubilación. Falleció el 3 de febrero de 1987.
Nota: Mi más sincero agradecimiento a la Asociación Paisajes y Fiestas, y especialmente a su presidente Daniel Álvarez Salceda por abrir la ventana de su blog y así poder llegar a todos los arroyanos. También a Bartolomé Díaz, cronista de Campanario por su ayuda en la elaboración de este artículo.    

miércoles, 1 de febrero de 2017

DESFILE DEL INSTITUTO 2017 (27 enero)

Como todos los años, hemos acompañado a l@s chic@s del Instituto en su Desfile para recaudar fondos para su excursión de fin de curso.
Va por vosotros chavales !! Gracias por vuestra invitación a este evento, lo hemos pasado genial.